Sabiendo eso, Atahualpa lo hizo asesinar. Su cadáver fue tirado a las
aguas del
río Andamarca.
A la llegada del tesoro a Cajamarca, Pizarro lo repartió entre sus hombres y la Corona. Fue Hernando Pizarro quien estuvo a cargo de llevar un quinto de las riquezas al rey de
España.