Fue entonces que Pizarro se mostró valiente. En medio de sus hombres dio un paso adelante. Con su espada, de un gesto arrogante, trazó una línea sobre la arena de este a oeste. Indicando el sur, declaró: "Camaradas y amigos, de este lado se encuentran la muerte, las penas y el hambre". Después indicó el norte, pisándolo: "Del otro, el placer. Sean testigos de que he sido el primero en la necesidad, el primero en el ataque y el último en la retirada. De este lado se va a España, permaneciendo pobre. Del otro lado, hacia el Perú para volverse rico y llevar la palabra de Cristo. Ustedes eligen".