Pero Cortés generó envidias e intrigas que llegaron hasta los oídos de Carlos Quinto. En 1527, acusado de rebelión, fue llamado a España para justificarse delante del Consejo de Indias. Fue a justificarse y regresó a México. Pero su poder llevaba cada vez más recelo a la metrópolis. En 1535 debió entregar el poder al Virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza. En compensación recibió el título de Marqués del Valle de Oaxaca.