Cortés decidió entonces partir en la conquista de este "Eldorado". Pero los hombres de Velázquez le hicieron remarcar su misión primera y establecer un contacto con los indios y que no se podía colonizar un territorio tan vasto y tan poblado con tan pocos hombres. Pero Cortés no quería regresar a Cuba e hizo destruir los navíos excepto tres. Después pidió a los hombres que deseaban regresar a Cuba de declararse. Por esta estratagema, Cortés pudo conocer los nombres de sus adversarios. Uno de los navíos que quedaban estaba cargado de todos los presentes de Moctezuma: entre estos regalos, un sol de oro, grueso como una rueda de carreta, y una luna de plata. Era el testimonio de Cortés al rey de España en cuanto a las riquezas de esta región. Pero los dos otros navíos fueron destruidos y Cortés obligó a sus oponentes a seguirlo a México.