El Nuevo Mundo evolucionó sin cesar. Diego Velásquez, deseoso de brillar a los ojos del rey de España, encargó a Hernández de Córdoba de montar una expedición para ir a descubrir nuevas tierras hacia el oeste. Pero la expedición se tropezó en Yucatán con tribus mucho más belicosas que las antillanas. Hernández murió a consecuencia de sus numerosas heridas.