Después de que los comanches sellaran la paz con los blancos, Quanah realizó un viaje por un asunto muy personal. Siempre había querido conocer a la familia de su madre, en Texas. Recibió un pasaporte que le permitía abandonar la reserva y una carta de los agentes de la reserva, que ponía: "Este joven es el hijo de Cynthia Ann Parker y desea visitar a la familia de su madre. Por favor, enséñenle el camino y ayúdenle en lo que puedan". Quanah cabalgó solo en el mundo de los blancos y encontró al tío de su madre, Silas Parker, al este de Texas. La familia Parker lo acogió cordialmente y lo trató como a uno más de los suyos. Se quedó varias semanas, mejoró sus conocimientos de inglés, aprendió algo sobre los métodos de cultivo de los granjeros y durmió en la cama de su madre. Cuando regresó a la reserva, se dedicó con todas sus fuerzas a los asuntos de su tribu.