Entonces claro, pasa lo que tiene que pasar. La gente de la calle es muy cachonda de por sí, tienen mucho arte y mucha gracia. Mucho salero que se llama. Pero yo no me los imagino con un salero gigante soltando sal y pimienta por todos lados. " ¡Vamos a sazonar el pueblo!" Y el pueblo entero estornudando... En fin. Que no me lo imagino. Así que como no pueden soltar la sal desde un hidroavión adaptado a saleroavión lo que deciden es ser graciosos dejando mensajes en clave en los coches. Con una fabulosa inventiva y un tono jocoso general dejan puesto: "Lávalo guarro". Y en sus variantes: "Lávalo guarro que no encoge" Que eso estaría bien para encontrar aparcamiento en verano, eso sí.