Y así está la parrilla de la televisión llena, supongo que de ahí vendrá el nombre; en la que cada cadena tiene su cocinero propio que explica a la audiencia cómo guisar comidas tan raras que nadie puede hacer. Porque precisamente nadie tiene un horno ultrarápido como el de Arguiñano que en un minuto te ha cocinado un plato a no ser que sea de sopas Maggy o algo así. La duda final es: ¿Por qué esta moda de cocineros chistosos? Si están más forzados que la sonrisa de un político. Si no están tan colgados como Arguiñano es como poner a Urdaci a hacer monólogos... Oh, vaya, eso también lo han hecho.