El mundo del humor es un mundo complicado. Por todos lados sale gente que pretende hacer monólogos, que quiere hacer reir, que cuenta chistes, que dice tonterías, en fin, que hay mucha competencia. Está muy difícil hacerse un hueco entre tanta gente buena que intenta triunfar en el mundo del humor. Mirad Arguiñano, que al final se tuvo que meter a cocinero.