Cuando volváis a visionar el video podréis apreciar cómo el público no para de silbar. Lo raro es que Sabrina no se hubiera caído al suelo al acercarse un poco al público de tanta baba que cayó al suelo. Cuando terminó la actuación tuvieron que entrar con cubos los regidores para achicar todo el líquido que había allí. Hubo un hombre que fue hospitalizado por deshidratación y un señor mayor tuvo un ataque al corazón. Sus últimas palabras fueron: " ¡Joé qué tetas!" Lo pusieron en su epitafio, así pasó a la historia.