Las décadas finales del siglo XV y las primeras del XVI son un período histórico crucial en el proceso de configuración territorial e institucional de los reinos medievales de la Península Ibérica; la unión dinástica de las Coronas de Castilla y Aragón da lugar a un nuevo modelo de monarquía, la de los Reyes Católicos, que dará un impulso decisivo a la proyección exterior del mundo hispánico. Son los inicios del Estado Moderno y de una prolongada etapa de hegemonía castellana en amplios territorios europeos y del «Nuevo Mundo».