Esta ciudad cumplió una triple condición de frontera: “la conquista del reino de Murcia por Alfonso X situó a este nuevo territorio en la avanzada más meridional de la corona castellana; su ubicación intermedia entre los territorios de la corona de Aragón y el reino nazarí de Granada, así como su amplio litoral que le expone a constantes actuaciones piráticas, determinan una cierta marginalidad que necesita de rápidas intervenciones locales para salvaguardar la integridad del territorio murciano”.