Etimología De Jerarquías Angélicas
Aunque son capaces de adquirir la apariencia de un ser humano, se los suele representar mediante un dragón dorado, hijo de la luz. Los gnósticos creen que estos seres angélicos, bajo la forma de luminosos dragones, destruyeron las pecadoras Sodoma y Gomorra atacándolas con poderosas esferas ardientes.
Según la teología cristiana, los “querubines” son un tipo de ángel -el segundo de los nueve coros- cuya extrema inteligencia les permite conocer a Dios como ningún ser humano puede hacerlo.
Los “principados” constituyen otro rango: se hallan en la tercera esfera de seres angélicos. Se los conoce como “ángeles integradores” porque revelan la potestad absoluta del Señor por sobre la naturaleza: es decir, manifiestan su “principado”. Vigilan y protegen los grandes grupos, incluyendo pueblos y naciones.
También encontramos la esfera de los arcángeles, conocidos como “ángeles super-lumínicos”. El prefijo arc quiere decir “superior”. Tienen variadas labores: unos vigilan los espíritus planetarios, otros organizan el reino animal, otros cumplen pedidos específicos a favor de los hombres.
En el Islamismo, Judaísmo y Cristianismo los arcángeles son los penúltimos seres angélicos de los nueve coros jerárquicos. Son siete, aunque su denominación difiere según la religión. Los que se reiteran son tres: Rafael (cuidador de los viajeros), Miguel (capitán de la milicia celestial) y Gabriel (mensajero del cielo).
También encontramos la esfera de los “ángeles acompañantes”, aquéllos que más cerca están de los asuntos humanos. Suelen interceder ante los pedidos de los hombres con Dios. Los más célebres son los custodios o ángeles de la Guarda, que guían y acompañan a las personas en su tránsito terrestre.
Aunque son capaces de adquirir la apariencia de un ser humano, se los suele representar mediante un dragón dorado, hijo de la luz. Los gnósticos creen que estos seres angélicos, bajo la forma de luminosos dragones, destruyeron las pecadoras Sodoma y Gomorra atacándolas con poderosas esferas ardientes.
Según la teología cristiana, los “querubines” son un tipo de ángel -el segundo de los nueve coros- cuya extrema inteligencia les permite conocer a Dios como ningún ser humano puede hacerlo.
Los “principados” constituyen otro rango: se hallan en la tercera esfera de seres angélicos. Se los conoce como “ángeles integradores” porque revelan la potestad absoluta del Señor por sobre la naturaleza: es decir, manifiestan su “principado”. Vigilan y protegen los grandes grupos, incluyendo pueblos y naciones.
También encontramos la esfera de los arcángeles, conocidos como “ángeles super-lumínicos”. El prefijo arc quiere decir “superior”. Tienen variadas labores: unos vigilan los espíritus planetarios, otros organizan el reino animal, otros cumplen pedidos específicos a favor de los hombres.
En el Islamismo, Judaísmo y Cristianismo los arcángeles son los penúltimos seres angélicos de los nueve coros jerárquicos. Son siete, aunque su denominación difiere según la religión. Los que se reiteran son tres: Rafael (cuidador de los viajeros), Miguel (capitán de la milicia celestial) y Gabriel (mensajero del cielo).
También encontramos la esfera de los “ángeles acompañantes”, aquéllos que más cerca están de los asuntos humanos. Suelen interceder ante los pedidos de los hombres con Dios. Los más célebres son los custodios o ángeles de la Guarda, que guían y acompañan a las personas en su tránsito terrestre.