Pero mayor importancia y significación que las anteriores adquieren las cuevas construidas por el hombre. Este trogloditismo en sus características actuales arranca en el s. XVIII. Las cuevas excavadas por la mano del hombre no son posibles más que en materiales desmenuzables y fáciles de tallar, secos y muy impermeables, siendo depósitos de rocas sedimentarias, en la mayoría de los casos, en las que el manto freático es suficientemente profundo para que los habitantes no tengan que temer a la humedad. Se puede estudiar la cueva, en la zona rural o urbana, siendo la rural la que se halla en el extrarradio de los pueblos.