Más tarde aparecieron los cinco halógenos, cuyo principio no es el filamento incandescente sino una cámara donde el fluido eléctrico atraviesa cierto gas sujeto a gran presión, produciendo lo que se denomina una descarga de alta intensidad o HID (high intensity discharge). En recintos pintados de blanco por los cuatro costados, o revestidos por algún material reflectante, las lámparas de HID ofrecen una cantidad de lúmenes que no desmerece demasiado a los de un mediodía estival. Dentro de la categoría HID hay varias lámparas de haluro metálico, destacando entre ellas las que fabrican General Electric (Multivapor), Sylvania (Metalarc) y Philips/Westinghouse (Metal Halide). Sin embargo, las bombillas más eficaces -por lúmenes y duración- son las que combinan sodio, mercurio y xenón, llamadas habitualmente HPS (high pressure sodium), cuyo rasgo común es emitir un fulgor a medio camino entre el amarillo y el naranja; los HPS más vendidos hoy son el modelo de General Electric (Lucalox), el de Sylvania (Lumalux), el de Westinghouse (Ceramalux), el de Phillips (Son Agro) y el fabricado por Iwasaki, que tiene fama de ser el mejor por su excepcional rendimiento en luz azul.