Posiblemente cuando se comprobó que el canto de las perdices enjauladas atraía a sus congéneres salvajes hizo posible el nacimiento, hace siglos, de esta apasionante modalidad de caza. Lógicamente las “armas utilizadas” para su captura serían las propias del momento, como podrían ser piedras, redes u otros artilugios rústicos y primitivos, no descartando también el arco y las flechas (incluso hoy día un buen tirador de flechas, acierta al blanco a la distancia a la que se ponen las perdices en el tanto).
Con el paso de los años la esencia, es en el fondo la misma, de esta forma de cazar, ha permanecido inalterable, eso sí han evolucionado y aparecido accesorios nuevos en su práctica.
A los aficionados que practicamos esta modalidad de caza se nos conoce con distintos nombres como pajareros, jauleros, perdigoneros, reclamistas, etc. y así dependiendo de la zona de España donde nos encontremos adquirirá una u otra denominación.
Han tenido que transcurrir muchos años de incomprensión, por parte de los legisladores de turno, para que esta modalidad se legalizara, aun cuando hoy en día siguen abiertas las polémicas
Con el paso de los años la esencia, es en el fondo la misma, de esta forma de cazar, ha permanecido inalterable, eso sí han evolucionado y aparecido accesorios nuevos en su práctica.
A los aficionados que practicamos esta modalidad de caza se nos conoce con distintos nombres como pajareros, jauleros, perdigoneros, reclamistas, etc. y así dependiendo de la zona de España donde nos encontremos adquirirá una u otra denominación.
Han tenido que transcurrir muchos años de incomprensión, por parte de los legisladores de turno, para que esta modalidad se legalizara, aun cuando hoy en día siguen abiertas las polémicas