Una vez terminada la larga representación se organizaba el baile, invitaciones y la consabida jarana y francachela de toda fiesta pueblerina, pero sin duda ninguna de que aquellas fiestas tenían una doble importancia por reunir todas las condiciones de una festividad patronal y también las de una romería. Pasaban toda la tarde de placer y diversión hasta la puesta de sol en que emprendían el viaje de retomo a sus respectivas cortijadas, donde continuaban bailes y parrandas hasta el siguiente día. Se pueden añadir datos complementarios como que de Bacares venían cinco o seis músicos" que acudían una veintena de turroneros, o que había varios puestos de bebida, algunos juegos o distracciones feriales, en fin que estas fiestas no desmerecían nada de los pueblos de mayor categoría.
Además de en la aldea de El Moro, se celebraban fiestas de Moros y Cristianos en Los Rodeos, dedicadas a su patrón San Antonio; en Las Balsillas, bajo la devoción de la Santísima Trinidad; en el Rejano, en honor de San Antonio; en Los Mellizos, Bailén; y en Las Juntas de Gor, que originariamente eran en honor de la Santa Cruz, éstas últimas son las únicas fiestas de Moros y Cristianos que se continúan celebrando en la actualidad: en el primer fin de semana de agosto, aprovechando la presencia de los que vienen a pasar las vacaciones.
Además de en la aldea de El Moro, se celebraban fiestas de Moros y Cristianos en Los Rodeos, dedicadas a su patrón San Antonio; en Las Balsillas, bajo la devoción de la Santísima Trinidad; en el Rejano, en honor de San Antonio; en Los Mellizos, Bailén; y en Las Juntas de Gor, que originariamente eran en honor de la Santa Cruz, éstas últimas son las únicas fiestas de Moros y Cristianos que se continúan celebrando en la actualidad: en el primer fin de semana de agosto, aprovechando la presencia de los que vienen a pasar las vacaciones.