EL TOPILLO DE CABRERA EN LA SIERRA DE BAZA
El topillo de Cabrera ha sido descrito recientemente en la Sierra de Baza. Fue en un trabajo publicado por el biólogo accitano José Antonio Garrido García en la revista Zoología Baetica (Zool. baetica, 10: 219-221, 1999) con el título de Nuevas localidades del TOPILLO DE CABRRERA (Microtus cabrerae) Thomas, 1906 (Mammalia, Arvicolidae) en Andalucía Oriental (España), en el que se dio a conocer la presencia del topillo de cabrera (Microtus cabrerae) en varias zonas de Andalucía Oriental, entre ellas, la Sierra de Baza, lo que permitió ampliar el catálogo faunístico presente en este Parque Natural y mejorar el estatus conocido de las poblaciones de esta especie protegida, que como tal aparece catalogada como de interés especial por el R. D. 439/1990 de 30 de marzo por el que se regula el Catálogo Nacional de Especies Amenazas.
Como indica el autor las primeras referencias acerca de la presencia de este topillo en las cordilleras Béticas proceden de ejemplares capturados en Molinicos (Sierra de Segura, Albacete), sirviendo para describir a Microtus dentatus Miller 1910, hoy considerada como sinónima de la especie que nos ocupa (Miller 1912, Cabrera 1914). Posteriormente, se descubren nuevas poblaciones, ya en el sector andaluz del macizo de Cazorla-Segura (Otero et al., 1978, Ruiz Bustoset al., 1982, San Miguel Ayanz, com. pers.) y en la granadina Sierra de la Sagra (San Miguel Ayanz, com. pers.).
Garrido destaca como a lo largo de los últimos dos años, y en el contexto de una investigación sobre la fauna asociada a las fuentes dentro del proyecto de investigación “Poblamiento y explotación del territorio en la región de Guadix-Baza durante la época Medieval” (CNRS-Casa de Velázquez / Junta de Andalucía-Dirección General de Bienes Culturales), se descubrieron nuevas localidades de esta especie. Estas fueron detectadas a través de la visita de hábitats adecuados y la búsqueda de indicios de su actividad: “túneles” en la hierba, deyecciones y sus acumulaciones, tallos de hierba cortados y nidos esféricos de hierba (Castells y Mayo 1993, San Miguel Ayanz 1994, com. pers.). No se realizaron trampeos ni, a pesar de haberse revisado los cortijos abandonados y poblaciones próximas (Darro, Diezma, Baúl), se encontraron posaderos o nidos de rapaces nocturnas para poder estudiar la presencia de sus restos en egagrópilas.
En la publicación a la que venimos haciendo referencia se destacaba como se habían descubierto 5 nuevas localidades, dos de ellas en la Sierra de Baza (30SVG93 y 30SWG13), otras 2 en Sierra Harana (30SVG63), y la última en la depresión de Guadix (30SVG84), a una altitud de entre 900 y 1500 m. s. n. m. En todos los casos, el hábitat era un mosaico de junquera-fenalar (Elymo-Brachypodietum phoenicoidis y Cirsio monspessulani-Holoschoenetum vulgaris) (Cano et al., 1994) que, salvo en un caso, contaba además con matorral disperso (Rubus ulmifolius, Crataegus monogyna, Rosa sp.). Este hábitat siempre aparecía asociado a suelos húmedos junto a fuentes, cubriendo entre 30 m2 y 1 ha. Los datos obtenidos respecto a su distribución altitudinal y ecología muestran que estas poblaciones, que se situarían en el límite sur de su área de distribución, son similares a las observadas en el resto de las de la especie (San Miguel Ayanz op. cit.).
De una de las poblaciones localizadas en la Sierra de Baza se destacaba por el científico, lo que califica como llamativa excepción de sus hábitats que “aunque asentada inmediatamente debajo de un fenalarjunquera, ocupaba una terraza de cultivo abandonada cubierta de un pastizal nitrófilo corto con algunas matas de Brachipodium phoenicoides dispersas. La falta de cobertura vegetal hacía que los animales vivieran en madrigueras, aunque denotaban claramente su presencia por que situaban las salidas junto a las matas de fenalar, que estaban dobladas formando pequeños remedos de túneles de hierba de 10 a 40 cm de largo”.
El topillo de Cabrera ha sido descrito recientemente en la Sierra de Baza. Fue en un trabajo publicado por el biólogo accitano José Antonio Garrido García en la revista Zoología Baetica (Zool. baetica, 10: 219-221, 1999) con el título de Nuevas localidades del TOPILLO DE CABRRERA (Microtus cabrerae) Thomas, 1906 (Mammalia, Arvicolidae) en Andalucía Oriental (España), en el que se dio a conocer la presencia del topillo de cabrera (Microtus cabrerae) en varias zonas de Andalucía Oriental, entre ellas, la Sierra de Baza, lo que permitió ampliar el catálogo faunístico presente en este Parque Natural y mejorar el estatus conocido de las poblaciones de esta especie protegida, que como tal aparece catalogada como de interés especial por el R. D. 439/1990 de 30 de marzo por el que se regula el Catálogo Nacional de Especies Amenazas.
Como indica el autor las primeras referencias acerca de la presencia de este topillo en las cordilleras Béticas proceden de ejemplares capturados en Molinicos (Sierra de Segura, Albacete), sirviendo para describir a Microtus dentatus Miller 1910, hoy considerada como sinónima de la especie que nos ocupa (Miller 1912, Cabrera 1914). Posteriormente, se descubren nuevas poblaciones, ya en el sector andaluz del macizo de Cazorla-Segura (Otero et al., 1978, Ruiz Bustoset al., 1982, San Miguel Ayanz, com. pers.) y en la granadina Sierra de la Sagra (San Miguel Ayanz, com. pers.).
Garrido destaca como a lo largo de los últimos dos años, y en el contexto de una investigación sobre la fauna asociada a las fuentes dentro del proyecto de investigación “Poblamiento y explotación del territorio en la región de Guadix-Baza durante la época Medieval” (CNRS-Casa de Velázquez / Junta de Andalucía-Dirección General de Bienes Culturales), se descubrieron nuevas localidades de esta especie. Estas fueron detectadas a través de la visita de hábitats adecuados y la búsqueda de indicios de su actividad: “túneles” en la hierba, deyecciones y sus acumulaciones, tallos de hierba cortados y nidos esféricos de hierba (Castells y Mayo 1993, San Miguel Ayanz 1994, com. pers.). No se realizaron trampeos ni, a pesar de haberse revisado los cortijos abandonados y poblaciones próximas (Darro, Diezma, Baúl), se encontraron posaderos o nidos de rapaces nocturnas para poder estudiar la presencia de sus restos en egagrópilas.
En la publicación a la que venimos haciendo referencia se destacaba como se habían descubierto 5 nuevas localidades, dos de ellas en la Sierra de Baza (30SVG93 y 30SWG13), otras 2 en Sierra Harana (30SVG63), y la última en la depresión de Guadix (30SVG84), a una altitud de entre 900 y 1500 m. s. n. m. En todos los casos, el hábitat era un mosaico de junquera-fenalar (Elymo-Brachypodietum phoenicoidis y Cirsio monspessulani-Holoschoenetum vulgaris) (Cano et al., 1994) que, salvo en un caso, contaba además con matorral disperso (Rubus ulmifolius, Crataegus monogyna, Rosa sp.). Este hábitat siempre aparecía asociado a suelos húmedos junto a fuentes, cubriendo entre 30 m2 y 1 ha. Los datos obtenidos respecto a su distribución altitudinal y ecología muestran que estas poblaciones, que se situarían en el límite sur de su área de distribución, son similares a las observadas en el resto de las de la especie (San Miguel Ayanz op. cit.).
De una de las poblaciones localizadas en la Sierra de Baza se destacaba por el científico, lo que califica como llamativa excepción de sus hábitats que “aunque asentada inmediatamente debajo de un fenalarjunquera, ocupaba una terraza de cultivo abandonada cubierta de un pastizal nitrófilo corto con algunas matas de Brachipodium phoenicoides dispersas. La falta de cobertura vegetal hacía que los animales vivieran en madrigueras, aunque denotaban claramente su presencia por que situaban las salidas junto a las matas de fenalar, que estaban dobladas formando pequeños remedos de túneles de hierba de 10 a 40 cm de largo”.