En contra de la habitual leyenda negra, que acusa de un sin fin de maldades a la inquisición española, lo cierto es que la persecución de brujas arreció entre los países con credo protestante, teniendo escasa incidencia en España. De hecho en nuestra patria sólo un 1,8% de los investigados por la famosa inquisición española fueron castigados con la muerte, según demuestra un estudio de Agostino Borromeo. Nuestra inquisición se dedicó más a la persecución de herejes y falsos conversos que a la quema de brujas.