Entonces sobreviene el final. Empeñados en guerra contra
Egipto, se entabla la gran batalla de Kadesh, cuyo resultado indeciso hace que Katusil firme un tratado de paz desventajoso con Ramsés II. Así detenidos, los hititas ceden nuevamente en importancia; y poco después, de su brillante imperio sólo queda el recuerdo. La hegemonía del Asia Menor pasa a otro pequeño
pueblo.