FREILA (Granada)

rosas enanas (plantas)
Foto enviada por PEPEPACO

Buenas tardes Antonio, espero que hoy si recibas mi postal,
Que tengas una feliz tarde
Un cariñoso saludo y hasta luego
De pronto, un soldado se levantó y, sin dejar de mirarme a los ojos, caminó hacia la cueva: estaba dispuesto a entrar. Me incorporé para impedírselo, se detuvo en cuanto me vio hacerlo, pero pronunció las siguientes palabras:

-Voy a entrar, general. Ese grito que cesa para luego volver a empezar parece tirar de mi corazón, parece atraparme y obligarme a hacerlo.

El resto de los hombres miraba con atención. Me paré frente a él y le pedí que fuese paciente. Me contestó que no se iba a arriesgar ... (ver texto completo)
- ¡Traidor! – grité y hundí mi espada en su estómago. Clavada allí la dejé hasta que el soldado, cuya agonía duró demasiado, murió.

- ¡Asesino! – reaccionó recién entonces otro de mis hombres – Deberíamos haber dejado de confiar en ti cuando confesaste que jamás te arrepientes de lo que haces.

Quiso lanzarse hacia mí, pero lo contuvieron. En la cueva, el grito continuaba turnándose con el silencio. Antes de que empezara a anochecer, me alejé solo de ella, por el sendero que se abre paso entre ... (ver texto completo)
No se lo permití, desde luego, pero insistía tanto que empecé a exasperarme. Otro de los soldados, al notarlo, le gritó para que se detuviera. A partir de ese momento, hubo entre ellos y yo una clara tensión, que se manifestaba no sólo en los diálogos, sino también en las miradas, en los gestos y en los movimientos. Se me ocurrió que habían empezado a odiarme. Yo no los había hecho ir hasta allí, ¿pero qué importaba? Ahora todo dependía de mí, y ellos se desesperaban y yo no me decidía.

Llegó ... (ver texto completo)
De pronto, un soldado se levantó y, sin dejar de mirarme a los ojos, caminó hacia la cueva: estaba dispuesto a entrar. Me incorporé para impedírselo, se detuvo en cuanto me vio hacerlo, pero pronunció las siguientes palabras:

-Voy a entrar, general. Ese grito que cesa para luego volver a empezar parece tirar de mi corazón, parece atraparme y obligarme a hacerlo.

El resto de los hombres miraba con atención. Me paré frente a él y le pedí que fuese paciente. Me contestó que no se iba a arriesgar ... (ver texto completo)
Todos me miraron, y esta vez fui yo quien esquivó su mirada. Ellos no querían huir. No, querían entrar, querían penetrar; al escuchar yo el grito, consideraba que si lo hacíamos sólo encontraríamos la muerte; al ignorarlo, consideraba que si lo hacíamos sólo nos perderíamos para siempre.

- ¿Qué piensan? – les pregunté simulando una dureza que nunca tuve - ¿Piensan que si entramos nos enfrentaremos, como ocurre en las historias que deleitan a sus hijos, a un dragón de innumerables cabezas y, habiéndolo ... (ver texto completo)
No se lo permití, desde luego, pero insistía tanto que empecé a exasperarme. Otro de los soldados, al notarlo, le gritó para que se detuviera. A partir de ese momento, hubo entre ellos y yo una clara tensión, que se manifestaba no sólo en los diálogos, sino también en las miradas, en los gestos y en los movimientos. Se me ocurrió que habían empezado a odiarme. Yo no los había hecho ir hasta allí, ¿pero qué importaba? Ahora todo dependía de mí, y ellos se desesperaban y yo no me decidía.

Llegó el crepúsculo. Todos me miraban. Estaban cansados y querían terminar con este asunto; y yo no quería entrar a la cueva, pero tampoco quería seguir sentado allí más tiempo ni ordenar un regreso a la ciudad. Observaba los estrechos pasajes que serpentean entre las grandes rocas y pensaba en irme. No nací, quizás, para ser un general ... (ver texto completo)
Varios minutos tuvieron que pasar para que uno de ellos dijera:

-La gloria puede estar esperándonos en esa oscuridad impenetrable. Busquémosla, si morimos será por una causa hermosa.

Negué con la cabeza, menos lo que él acababa de decir que lo que a mí se me ocurría al escucharlo.

-Sería en vano – le contesté, y lo vi muriendo a causa de la picadura de una serpiente en una cueva en la que no había más que sabandijas.

Retornó el silencio a los soldados. Miraban el suelo, algunos jugaban ... (ver texto completo)
Todos me miraron, y esta vez fui yo quien esquivó su mirada. Ellos no querían huir. No, querían entrar, querían penetrar; al escuchar yo el grito, consideraba que si lo hacíamos sólo encontraríamos la muerte; al ignorarlo, consideraba que si lo hacíamos sólo nos perderíamos para siempre.

- ¿Qué piensan? – les pregunté simulando una dureza que nunca tuve - ¿Piensan que si entramos nos enfrentaremos, como ocurre en las historias que deleitan a sus hijos, a un dragón de innumerables cabezas y, habiéndolo ... (ver texto completo)
Aunque le temo a los remordimientos – le respondí -, yo no me arrepiento ni he de arrepentirme de nada.

A continuación, guardamos silencio. El grito comenzaba y se apagaba una y otra vez. Vi en los ojos de mis soldados la sed de sangre. Nuevamente pensé en la huida, pero huir no es una decisión que puedan tomar los generales, y por eso extrañé la época en que no era yo más que un simple soldado. Indeciso, apoyé mi espalda a las rocas y hablé de la siguiente manera:

-Somos un puñado de hombres, ... (ver texto completo)
Varios minutos tuvieron que pasar para que uno de ellos dijera:

-La gloria puede estar esperándonos en esa oscuridad impenetrable. Busquémosla, si morimos será por una causa hermosa.

Negué con la cabeza, menos lo que él acababa de decir que lo que a mí se me ocurría al escucharlo.

-Sería en vano – le contesté, y lo vi muriendo a causa de la picadura de una serpiente en una cueva en la que no había más que sabandijas.

Retornó el silencio a los soldados. Miraban el suelo, algunos jugaban ... (ver texto completo)
DUX

Desde lo profundo de la cueva salía un grito desgarrador. Yo me asomaba y nada veía, y a mis espaldas mis hombres esperaban inquietos, empuñando las espadas nerviosos. Maldije la corrupción de los lugares que en otras edades fueron, al menos según los recuerdos tramposos de los ancianos que no pueden levantarse de sus camas, libres de manifestaciones malignas.

Afligido, miré a mis soldados, cuya esperanza suelo envidiar. Esperaban mi orden, pero yo no me decidía. De pronto, el grito cesó, ... (ver texto completo)
Aunque le temo a los remordimientos – le respondí -, yo no me arrepiento ni he de arrepentirme de nada.

A continuación, guardamos silencio. El grito comenzaba y se apagaba una y otra vez. Vi en los ojos de mis soldados la sed de sangre. Nuevamente pensé en la huida, pero huir no es una decisión que puedan tomar los generales, y por eso extrañé la época en que no era yo más que un simple soldado. Indeciso, apoyé mi espalda a las rocas y hablé de la siguiente manera:

-Somos un puñado de hombres, ... (ver texto completo)
DUX

Desde lo profundo de la cueva salía un grito desgarrador. Yo me asomaba y nada veía, y a mis espaldas mis hombres esperaban inquietos, empuñando las espadas nerviosos. Maldije la corrupción de los lugares que en otras edades fueron, al menos según los recuerdos tramposos de los ancianos que no pueden levantarse de sus camas, libres de manifestaciones malignas.

Afligido, miré a mis soldados, cuya esperanza suelo envidiar. Esperaban mi orden, pero yo no me decidía. De pronto, el grito cesó, ... (ver texto completo)
Buenos dias Antonio te deseo un feliz dia,
Un saludo y hasta la tarde
Amasa entre sus palmas ovillos de silencio
calienta lo rugoso de sus manos hasta entibiar
su corazón completo.
Toca la campana vigilando el curso de las vías.
Así se asoma pausado a la vejez
-Usa los lentes- mira el reloj.
Pedro, hoy no sabe que hizo mal
tiembla se queda sin colores,
Duele su telegrama de despido
entre hollín y ruido ... (ver texto completo)
Muy bie Antonio
Buenos dias Freila, quiero dejar mi saludo a todos ¡que paseis buen dia!
Antonio mi saludo especial, otro para Pepepaco que no le olvidamos ¿cuando vuelves?
estoy que me caigo de sueño
Es normal si se madruga y trabajando,
Adiosssssssssssssssssssssss
hasta mañana amiga
Adios Antonio que descanses y hasta mañana
Adiossssssssssssssssssssssssss ssssssssssssssssssssssssssss
hasta mañana amiga
buenas noches
adiossssssssssssssssssss
Antonio te deseo un feliz descanso,
no trabajes mucho y que te regalen muchas cosas
Adiosssssssssssssssssss hasta mañanaaaaaaaaaaaaaaaa