EL CEMENTERIO: Era una mañana de Diciembre, un poco antes del medio día, salí de la iglesia, y a través de la carretera, encontré, muy crecido el pueblo, hacia el cementerio, Me dirigí a la puerta, Ya estamos en el silencio... Andando... Como diría Machado, ¡ Cómo entran y salen los gorriones de los cipreses! Qué alegres! por una calle retorcida y cortada al mismo tiempo, ves ahí, en medio de un laberinto, un cajón hecho de cemento, revestido con lápidas de granito, con algunos nombres de seres ... (ver texto completo)