Mi huerto, porque fue idea mia, empecé a cavar, aquella tierra dura estaba, a lo lejos había visto un tractor que iba hacia José el Herrero, ni corta ni perezosa, me fui y como con todo el mundo me llevaba bien, le pedí que si podía levantarme la tierra pagándole lo que el tuviera a bien. Amable fue, y mi huerto ya estaba encarrilado, entre Manolo y servidora, nos pusimos a la tarea y vaya que sirvió, hortalizas, melones, tomates, con un buen cañizo, me sentía como casi siempre feliz por todo lo ... (ver texto completo)