Y, en cuanto a esfuerzo, vamos que lo regalamos, quien mejor, que las personas que hoy viven el día a día de un
Baúl, con televisión, internet, algo que fue lo que echo a perder aquellas tertulias,
paseos, las
noches de
invierno, el chocolate, los
churros, los chistes, los
bailes, en fin la sana y nunca vana instrucción, aprendimos tanto en aquellas tertulias, en
verano erán las
puertas, a primera hora, mi mayor martirio, el
bordado dichoso para el ajuar venturoso, venturosos si que somos, pero del
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