Cuando construyó Pepín el
bar que ahora tiene Juan sabía de sobra que se arriesgaba a sufrir más de una inundación, pues contruyó saltándose a la torera las mínimas normas urbanísticas. Pero no sólo él. Así, el
puente, con mantenerlo limpio el cauce del
río, es más que suficiente para el caudal que lleva con normalidad.
Y ¿la guardería?. La única que ha puesto un poco de orden en ella ha sido Piedad. Una guardería para hijos de trabajadores de la campaña de
aceituna y albergando a los hijos de aquellas
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