Ni soy político, ni me intereso mucho la verdad pero sé lo que me afecta en el día a día en el pueblo, el miedo a bajar a la placeta de la iglesia por las reuniones que allí hacen con sus litronas, sus drogas y sus necesidades básicas estampadas en la esquina de la Iglesia, el que te den un golpe en tu coche sin que el otro tenga seguro, el que se comiencen obras las cuales no acaban nunca, dando una imagen de destrucción como la rotonda del transformador, el que eliminen el único parque que había ... (ver texto completo)