Quo vadis?

Novela histórica del escritor polaco Enrique Sienkiewicz (1895). Se desarrolla en la Roma de Nerón y en ella el autor describe magistralmente las persecuciones de que fueron objeto los cristianos.
Quiliasta

Individuo de una secta religiosa de la antigüedad, resucitada en el siglo XII, que creía que después del juicio final los predestinados vivirían mil años sobre la Tierra gozando toda clase de delicias con el reinado de Jesucristo.
Quietismo

Doctrina de algunos místicos heterodoxos según los cuales la suma perfección del hombre consiste en el anonadamiento de la voluntad para unirse con Dios, en la contemplación pasiva y en la indiferencia de cuanto pueda ocurrirle en tal estado.
Quiatri

Esposa de Brahma.
Querubín

(Del hebreo kerubim, los próximos) Cada uno de los espíritus celestes caracterizados por la plenitud de ciencia con que ven y contemplan la belleza divina. Forman el primer coro.
Quadragessimo Anno

Palabras iniciales que sirven de título a la encíclica de carácter social subscrita por el Papa Pío XI (1931).
Qiyama

(Islam) Juicio final.
Qadi

(Islam) Erudito musulmán y juez con autoridad civil en cortes religiosas.
Otra explicación de esta historia, también medieval y castellana, sitúa a El Cid cercando el castillo de doña Urraca en Zamora. El de Vivar había estado enamoriscado de doña Urraca, lo que no evitó que El Cid se pusiera del lado de su señor don Sancho de Castilla en la toma del castillo. Los zamoranos y su reina le afearon esta conducta a El Cid, ya que además había vivido parte de su vida allí. Frente a estas palabras, cuenta la leyenda que El Cid respondió con la frase que nos ocupa.
Según se cuenta, ambos hermanos se encontraron cerca de Montiel, en Ciudad Real, rodeados de sus partidarios. El encuentro derivó en pelea y las espadas salieron de sus vainas. Los partidarios de Enrique acabaron con la vida de Pedro. Esta frase se atribuye a aquellos caballeros que ayudaron a Enrique a ponerse al frente de Castilla cuando el rey era Pedro.
Allá por mediados del siglo XIV, Pedro I el Cruel y Enrique II, su hermanastro, lucharon por el trono de Castilla. Batallas, traiciones y alianzas estaban a la orden del día y así cada uno buscaba acabar con el otro, lo que significaría sentarse en el trono de Castilla para Enrique.
El título de la entrada es un dicho habitual que viene a significar que uno, aunque debería ser imparcial y simula cierta neutralidad, ayuda de un modo u otro a una de las partes en una disputa.
Puritanos

Individuos de un partido político y religioso formado en el siglo XVII en Inglaterra, que se precian de observar la religión más pura que la del Estado. § Como doctrina religiosa y partido político, los puritanos aparecen en Inglaterra durante el reinado de Eduardo VI. Si en materia de fe se caracterizan porque propugnan por la vuelta del culto a su primitiva sencillez, en política se distinguen por su adhesión a la forma republicana de gobierno que consideran como la mejor garantía de igualdad. Perseguidos durante el reinado de María Tudor, hubieron de huir a Alemania y Suiza, de donde regresaron cuando ocupó el trono Isabel. En tiempo de los Estuardos, la persecución de la monarquía contra los puritanos se agravó de tal manera que dio origen a una serie de emigraciones puritanas, especialmente hacia la América del Norte, donde los fugitivos realizaron una admirable obra de colonización de la que nació la grandeza de los Estados Unidos. Bajo el reinado de Carlos I estalló la guerra civil, y los puritanos, acaudillados por Cromwell, se apoderaron del rey, que fue decapitado frente al palacio de Whitehall (1649). Perseguidos nuevamente por Carlos II, consiguieron la tolerancia del hecho y de derecho en virtud del acta otorgada por Guillermo II. ... (ver texto completo)
Purgatorio

Lugar donde las almas de quienes mueren en gracia, sin haberse purificado enteramente mediante la penitencia, acaban de purgar sus culpas, para ir después a gozar de la gloria eterna. § El Concilio de Trento declaró dogma de fe la existencia del purgatorio. Las almas sufren en él doble pena: de daño y de sentido. Por la primera, padecen la privación temporal o dilación del disfrute de la bienaventuranza; por la segunda, sufren el dolor causado por un agente exterior que, según algunos Santos Padres y los teólogos, es el fuego propio y real. ... (ver texto completo)
Pundarika

Adversario de Krisna