UN DIA CUALQUIERA:
Con mis
paseos cortos, entre el
puente y
casa, voy parándome como el que bebe el vino añejo a pequeños tragos. Observo lo cambiado del
barrio, se mantiene casi igual desde el Puente hasta el Chorreor de Quico.
La
Rambla ciega por las zarzamoras y otros espinos va rompiendo su paso por las brozas en su
camino.
Agua que baja limpia desde las alturas, porqué no respetáis mi llanto, porqué no depuráis vuestras agua fecales y saneáis mi paso. Todo es pisoteado y mezclado. Nadie
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