Ni soy Pepe, ni soy el primo de Pepe ni mucho menos soy alguno de estos magníficos expontáneos que hacen que este cada vez más amplio, degenerado y mal oliente club de la comedia tenga que identificarse, desgraciadamente, con el nombre de
Zagra.
A ese listillo que afirma que soy como el espíritu
santo, invitarle junto al Sr. Premiador a que meta los pies en
agua con sal para su reposo y mejor asimilación de las identidades, aunque creo que ni con el agua con sal este primitivo ser pueda entender
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