Vuelve la oportunidad de escribir en esta página y siguen apareciendo comentarios que rayan en las profundidades más recónditas de la intelectualidad zagreña. ¡Para qué vamos a complicarnos la vida! Sigamos mirándonos el ombligo, sigamos escuchando los piropos de nuestros visitantes, entre añoranzas y más añoranzas, entre sueños ebrios de barra de taberna, entre vivas en las procesiones y trajes de chaquetas cruzadas al más genuino estilo de hermandad con solera. ¿Quién nos iba a decir que llegaríamos ... (ver texto completo)