Cada tarde, cuando el calor comenzaba a ceder y la ciudad se llenaba de motocicletas, un anciano delgado, de caminar lento y camisa impecablemente abotonada, aparecía en una esquina distinta.
Llevaba bajo el brazo algo extraño:
una pizarra pequeña.
Su nombre era Nguyen Van Minh, tenía 79 años y había sido maestro durante toda su vida.
Pero ya estaba jubilado.
Lo que no estaba jubilada era su vocación.
Minh se detenía en plazas, aceras o parques donde jugaban niños.
Apoyaba la pizarra contra ... (ver texto completo)
Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá esa sea la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen.
La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica.
Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud.
Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.
Antonia buenas noches. feliz descanso, un abrazo
Cuentan en África occidental que Anansi, el sabio tejedor,
ayudó a su aldea durante una gran sequía.
Cada día traía agua.
Cada día conseguía alimento.
Cada día resolvía problemas que no eran suyos.
Al principio, el pueblo lo honraba.
Luego, lo esperaba.
Después, lo exigía.
Cuando Anansi enfermó y no pudo salir de su choza, nadie preguntó por su salud.
Solo preguntaron: ... (ver texto completo)
La vida va demasiado rápido. Si no te paras y miras a tu alrededor de vez en cuando, puedes perdértela. – Todo en un día,
El pasado puede doler, pero, tal como yo lo veo, puedes o huir de él o aprender.
Los buenos tiempos y los amigos locos construyen los momentos más increíbles.
Para poder enseñar a todos los hombres a decir la verdad, es preciso que aprendan a oírla.
Buenas noches Antonia. que tengas un buen descanso y un feliz despertar... un abrazo.
Que descanses hasta mañana si dios quiere Sensi.
Buenas noches Antonia. que tengas un buen descanso y un feliz despertar... un abrazo.
En una estación de autobuses de Hamburgo, entre maletas apresuradas y anuncios que nadie escucha del todo, Aisha esperaba un café que no podía pagar.
Tenía veintitrés años, venía de Marruecos y llevaba dos noches sin dormir. La entrevista de trabajo había salido mal. El dinero se había terminado. El orgullo también empezaba a resquebrajarse.
Se sentó en un banco metálico, abrazando su mochila como si dentro guardara algo más que ropa. Miraba al suelo para no cruzarse con las miradas rápidas de ... (ver texto completo)
Admiro la verdad del tiempo.
Siempre revela la realidad de las cosas y de las personas.