Aquella ceremonia fue muy impactante aunque en aquel momento no comprendí la trascendencia de aquella prédica ni aquel extraño rito. Durante días meditaba cada
noche en las palabras de mi abuela Mamá Sofía. No recuerdo cuando fue, ni sé si hubo realmente un día concreto, pero gradualmente fui interiorizando aquellas alegorías y fui haciéndolas mías.
Hoy ya no tengo dudas. Hoy sé que aquel día de mi primera
comunión, en que sellé mi obligación con la
Iglesia, también me inicié en un nuevo y largo
... (ver texto completo)