VI. Debes considerarte el único, el privilegiado, y por eso situarte siempre en un plano más elevado respecto a los otros. Acepta la sumisión ajena como muestra del acatamiento que te deben, sin sentirte obligado por ello. Pero, si alguien se resistiese, si alguno osara desafiarte no sometiéndose a tus deseos, aplastalo, haz que la infelicidad entre en su
casa, hiérele en lo que más quiera para que sea mayor su sufrimiento, y de ese modo, viendo que tú eres el más fuerte acabe por aceptar someterse
... (ver texto completo)