Mientras subía el puerto la niebla se hacía mas densa, un mar de finas lágrimas se alojaban sobre el cristal de su Ford Mondeo.
Cerró por un instante los ojos, sus manos abandonaron por un momento el suave cuero que forraba el volante, cuando los abrió, una sombra golpeó su parabrisas, frenó bruscamente y bajó de su coche con el alma aún conmocionada.
Una figura yacía en el asfalto dibujando una silueta terrorífica que parecía formar parte de aquel tétrico lugar.
Miguel no quería tener problemas, ... (ver texto completo)
Cerró por un instante los ojos, sus manos abandonaron por un momento el suave cuero que forraba el volante, cuando los abrió, una sombra golpeó su parabrisas, frenó bruscamente y bajó de su coche con el alma aún conmocionada.
Una figura yacía en el asfalto dibujando una silueta terrorífica que parecía formar parte de aquel tétrico lugar.
Miguel no quería tener problemas, ... (ver texto completo)