Puebla, pueblo en el que no hace falta ni oro ni millones,
Porque los poblatos todo ello lo llevan dentro de sus corazones.
Su invierno, tan frío y platino a la vez,
Lo calienta una pascua que no se puede ver sólo una vez.
Su primavera, con esos tonos chillones y ese paísaje que vale millones,
Por el que bajan adornadas entre flores,
Dos reinas que quitan miedos y temores.
Su verano, lleno de canto de golondrinas,
Y niños en el paseo comiendo unas golosinas,
Esperando al Angel bendito al ... (ver texto completo)
Porque los poblatos todo ello lo llevan dentro de sus corazones.
Su invierno, tan frío y platino a la vez,
Lo calienta una pascua que no se puede ver sólo una vez.
Su primavera, con esos tonos chillones y ese paísaje que vale millones,
Por el que bajan adornadas entre flores,
Dos reinas que quitan miedos y temores.
Su verano, lleno de canto de golondrinas,
Y niños en el paseo comiendo unas golosinas,
Esperando al Angel bendito al ... (ver texto completo)