Sol copioso en
la era
Luz espesa y penetrante,
Desde la
puerta de tablas
Apartas la cortina gruesa.
A la cara y al olfato
Llegan olores mezclados,
Con sensaciones a frescor
Y a puchero de largo hervor.
Pasas dentro, escasa luz
Tus pupilas se dilatan
Va consumiendo, espabila la torcía
En sus varios intentos, la luz
Del candil se aviva.
La olla está en sus últimos hervores,
Todo limpio y ordenado.
La mesa en su hule y el
pan rebanado
Parece no haber pasado el tiempo.
Las paredes encaladas
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