Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Yo me morí, y que cosas vi.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
Yo mando a mi gato, y mi gato manda a su rabo.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Ya que no eres casto, se cauto.
Ya que me das el consejo, dame también el remedio.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Ya muerta la burra, vino la albarda.