Me habeis pedido una anecdota y os voy a relatar varias, una ya os la cuento en esta misma página, cuando nos cogió Emilia La posaera robandole las cerezaz de su
árbol, otra que un señor, creo recordar que se llamaba Emilio, ataba su c
Abra a la
reja de la
escuela y de pronto empezó a balar, como yo no sabía eso me creí que era algún gracioso y no veas como me puse; también recuerdo las
noches que ibamos a coger lechugas a cualquier
huerto, no he vuelto a
comer lechugas como aquellas, cuando se
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