Los agoreros de siempre, alguno de ellos poco culto, dado el número de faltas de ortografía que tiene, viene del
pueblo de más arriba, porque allí no tienen nada en qué distraerse, y además están ausentes de toda inquietud política porque no disponen de autonomía administrativa de
Loja, y vienen aquí a ver si enredan un poco. Ya los conocemos, son como el perro del hortelano, que ni comen, ni dejan
comer.