Después de tanta frustación, el tío abuelo me aconsejó largos paseos al salir de la escuela y leer el Quijote, para calmar las desazones emocionales provocadas por los entuerto amoroso.
Así, conocí a una muchacha imberbe como yo, criada en Francia y de vacaciones con la familia. Tenia un aire extraño. Como extranjero. Pero hermosa. Me atrajo nada más verla. Y comencé a adorarla. Pensé que era la mujer de mi vida. Se acabó ya el gastar mis emociones, sentimientos y por poco, la hucha, con mujeres ... (ver texto completo)
Así, conocí a una muchacha imberbe como yo, criada en Francia y de vacaciones con la familia. Tenia un aire extraño. Como extranjero. Pero hermosa. Me atrajo nada más verla. Y comencé a adorarla. Pensé que era la mujer de mi vida. Se acabó ya el gastar mis emociones, sentimientos y por poco, la hucha, con mujeres ... (ver texto completo)
Ahora, con el mundo por montera, visito de vez en cuándo a un amigo que ha vuelto a sus orígenes, a su cortijo propio. Alguna mañana invernal, junto al fuego hermoso de la chimenea, compartimos unos chorizos y torreznos con un buen vino de la tierra y hablamos de la época aquella, púberes e inseguros, en que cada uno iba descubriendo por su cuenta las cosas que nos eran vedadas por los adultos.
Mi amigo describe con lenguaje sutil, las cuitas por las que pasó en sus primeros escarceos con las muchachas. ... (ver texto completo)
Mi amigo describe con lenguaje sutil, las cuitas por las que pasó en sus primeros escarceos con las muchachas. ... (ver texto completo)