Una de las visitas de mi tío abuelo, coincidió con la presencia en el cortijo, de varias comadres que rezaban el rosario con la abuela y después, invocaban y agasajaban a Pomba Gira, con puñados de trigo, maíz, hierbabuena y aceite de muérdago, prometiendo aumentar las ofrendas, si arreglaba los entuertos amorosos, preñeces y demás holganzas de las mozas damnificadas. El tío abuelo, con humor diabólico, dijo que Pomba Gira no era compatible con Dios, y que el, de eso sabia mucho, porque ya había ... (ver texto completo)
En el cortijo se vivía bien, aunque de manera primitiva y artesana, y con un trasfondo de fatalidad, como buenos andaluces, pesando mucho las horas y los días, al no haber un mañana definido. Por la noche, al calor de la chimenea, la familia hablaba poco, abismándose en sus preocupaciones, alternando esto, con ratos de alboroto y "humor cordobés", sobre todo cuándo venían los novios a ver a las titas. Dada mi corta edad, me protegían de aquellas ingratitudes, sobre todo los abuelos, con una cascara ... (ver texto completo)