Los pastores, al correr por nuestras venas sangre arcadia, amamos la cultura clásica occidental, la de griegos y romanos; pero la sabiduría de Oriente nos extasía, es mística, es la verdad misma. Yo amo a Jesús, él no era humilde de carácter, pero con extremo valor y coraje trascendió su soberbia, se vació de “yo” a través del dolor, que libremente eligió para transformarlo en amor universal. Los Maestros orientales no son así de pasionales, pero con extrema dulzura y templanza nos enfocan la verdad ... (ver texto completo)