Querido tocayo, a ti te dejo para el final, porque gracias a ti, por fin pude volver a Conquista, cosa que hacía años que deseaba hacer y nunca pude hasta que tú viniste a hacer de taxista y de cicerone (y yo ni siquiera te pude invitar a una cerveza, hay que joderse).
Te lo agradezco no sabes cuánto, y también me consta que Segundo Rosell se quedó encantado con la visita a Conkis y sobre todo por haberte conocido a ti. En fin, que no tengo palabras para agradecerte todas tus atenciones. MIL GRACIAS.
Te lo agradezco no sabes cuánto, y también me consta que Segundo Rosell se quedó encantado con la visita a Conkis y sobre todo por haberte conocido a ti. En fin, que no tengo palabras para agradecerte todas tus atenciones. MIL GRACIAS.