Ahora, con el mundo por montera, visito de vez en cuándo a un amigo que ha vuelto a sus orígenes, a su cortijo propio. Alguna mañana invernal, junto al fuego hermoso de la chimenea, compartimos unos chorizos y torreznos con un buen vino de la tierra y hablamos de la época aquella, púberes e inseguros, en que cada uno iba descubriendo por su cuenta las cosas que nos eran vedadas por los adultos.
Mi amigo describe con lenguaje sutil, las cuitas por las que pasó en sus primeros escarceos con las muchachas. ... (ver texto completo)
Mi amigo describe con lenguaje sutil, las cuitas por las que pasó en sus primeros escarceos con las muchachas. ... (ver texto completo)
Amiga, esta tarde hago un inciso en todo esto, y lejos, muy lejos de aquí, noto que me dueles, porque a veces me dueles mucho. Y cuándo eso ocurre, vengo a este trozo de litoral rocoso, zarandeado por los vientos, del que te he hablaba a menudo. Las olas rompen en las rocas de manera salvaje. El sonido es atronador. Al lado hay un humedal lleno de aves. El sol produce reflejos luminosos en el agua, y los cañaverales espacios de sombra. Me gusta tumbarme en las piedras, abstraerme y dejar que la mente ... (ver texto completo)