En ese famoso lugar, al que hacéis referencia a los palos blancos, yo recuerdo que crecían unos grandes encinales, que desgraciadamente fueron cortados y ahora sólo queda un terreno desierto. Recuerdo como yo, en
verano, llevaba a mi padre el almuerzo a la hera de los Zahurdones, mientras él trillaba el trigo.
Yo me marché de Ojuelos con trece años, y aunque he olvidado muchas cosas, todavía recuerdo pequeños detalles de aquella tierra, y conservo imágenes de
amigos,
famílias y
paisajes que hacen
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