No se si os acordáis que los chiquillos soliamos ir al campo a buscar por los barbechos trozos de metralla y balas de cuando la guerra, y cuando teníamos un kilo o así íbamos a casa de Miguel el de la Pantoja o Patoja, que no recuerdo bien, y nos lo compraba. Pues bien, yo recuerdo que un día íbamos un primo mío y yo, (no digo el nombre porque no le he consultado para contarlo) buscando hierros por los barbechos cuando escondido entre unas matas, como si estuviera así medio abandonado, nos encontramos ... (ver texto completo)