LA GRANJUELA: AL CRIADOR DE PISTACHOS:...

AL CRIADOR DE PISTACHOS:

Bajo el cielo abierto y la tierra seca,
en ese pueblo de La Granjuela,
el criador de pistachos vigila su huerto,
esperando el milagro que el tiempo le debe
en el largo silencio de un campo desierto.

Sabe de paciencia más que de certezas,
pues no busca el fruto de un año apurado;
mira el árbol joven, de raíces recias,
que tardará inviernos en ver coronado.

Con manos curtidas por el sol de julio
y el frío que cala cuando llega enero,
poda cada rama con mimo y orgullo,
dibujando el mapa de su propio esmero.

Espera la brisa que en la primavera
lleve el leve polen del árbol hermano,
y sueña con vientos de una era nueva
mientras el verano madura el verano.

Y al fin, en otoño, cruje la corteza,
se abre la cáscara en risa de plata,
mostrando el tesoro de verde belleza,
la joya preciada que el árbol relata.

El criador sonríe, levanta la mano,
cosecha la vida que al fin ha brotado,
sabiendo que el tiempo no ha sido en vano
para quien con fe la tierra ha sembrado.

Pepe J. C.