De repente, qué impacientes y ansiosos se han vuelto. Yo, como no cobro el paro, tengo que trabajar y no siempre dispongo del tiempo necesario para entrar en este club de la comedia como algún ocurrente lo ha bautizado. Voy a comenzar por la señora malagueña: Estoy de acuerdo en que sólo le faltaba a Zagra un alcalde como yo. Por ese amor que le tengo a Zagra no me presento. Pero por favor, tampoco se le ocurra, por el bien de Zagra y de la humanidad entera, presentarse usted. Creo que Zagra necesita, ... (ver texto completo)