Y en la terraza, gracioso el personaje al que intencionadamente le he dejado sin cabeza.
Llegó y tomó posesión de la mesa con la garrota, colocándola encima y entró, sin esperar al camarero, a la barra a pedir un refresco y cuando volvió colocó la garrota en una silla y la mascota en otra porque esperaba a unos familiares.
Mientra tanto, le estaba contando un chiste a un vecino de mesa y una chavalita, tiró de la silla de la mascota con intención de ocuparla sin percatarse de la mascota y dispuesta a colocarle los glúteos encima. Asúnción y yo, nos reimos mucho de estas pequeñeces pero nos reimos.
Y ahora el chiste que le contó al vecino de mesa e hizo partícipes a toda la terraza:
Un amigo se encuentra con otro y le pregunta:
¿A donde vás?
-Estoy preparando la documentación para enterrar a mi suegro y quiero enseñarte como lo he amortajado, yo solito.
-Creo que tiene los zapatos al revés.
-No creo que tenga importancia, para lo que vá a andar.
Llegó y tomó posesión de la mesa con la garrota, colocándola encima y entró, sin esperar al camarero, a la barra a pedir un refresco y cuando volvió colocó la garrota en una silla y la mascota en otra porque esperaba a unos familiares.
Mientra tanto, le estaba contando un chiste a un vecino de mesa y una chavalita, tiró de la silla de la mascota con intención de ocuparla sin percatarse de la mascota y dispuesta a colocarle los glúteos encima. Asúnción y yo, nos reimos mucho de estas pequeñeces pero nos reimos.
Y ahora el chiste que le contó al vecino de mesa e hizo partícipes a toda la terraza:
Un amigo se encuentra con otro y le pregunta:
¿A donde vás?
-Estoy preparando la documentación para enterrar a mi suegro y quiero enseñarte como lo he amortajado, yo solito.
-Creo que tiene los zapatos al revés.
-No creo que tenga importancia, para lo que vá a andar.