Pues a mi familia, guiados por mi Fátima, entramos en "El Sardina" y despues de pedir la comida, bién variada, nos fijamos en un mero que tenias entre cristales. Lo pedimos a la brasa y nos pusieron el más grande que tenian. Los camareros lo tomaban a cachodeo y decian: "Eso para la mesa del mero", íbamos 6 y rematamos con todo pero de pegaron una "clavá" que si no llevo la tarjeta, estamos todavia fregando platos.